El pasado siempre vuelve… en internet

Las nuevas tecnologías nos traen el concepto del timeline, que podría definirse como la línea de vida o el archivo de toda la actividad ordenada que una persona ha tenido en internet.

La aparición de las redes sociales hace que la revisión de timelines públicos pueda llegar a ser especialmente jugosa. Podemos tener un histórico de las opiniones, amistades, viajes e incluso lugares frecuentados por determinadas personas durante meses o años, simplemente si seguimos esa línea de vida a través de redes sociales como Facebook, Twitter o Four Square, incluso en determinados casos podremos ver sus fotografías colgadas en la red y geolocalizadas, pudiendo saber dónde están, cuándo y con quién.

Esta ausencia de privacidad, y la aparente alegría con la que los usuarios van poco a poco depositando información, crea una base de datos rastreable y a medio plazo difícil de eliminar. Si a esto le añadimos los pecadillos de juventud, el coctel puede llegar a ser explosivo y dañino, incluyendo imágenes o comentarios desafortunados, que pueden llegar a exponer actitudes inapropiadas. Es posible que en el contexto de un grupo de amigos durante el fin de semana pudieran ser intrascendentes, pero a buen seguro que no pasarán desapercibidas para, por ejemplo, un departamento de Recursos Humanos años después en medio de una selección de personal.

Es una curiosa foto fija, a la que muchos de nuestros jóvenes hoy en día apenas prestan atención, pero que con los años puede resultar importante. Se trata de cuidar tu reputación, tu rastro en la red, que en el futuro puede ser seguido. Datos inconexos y puntuales, en medio de una concienzuda búsqueda años después, pueden servir para conocer algunas actitudes privadas e incluso construir perfiles detallados de hábitos, opiniones y gustos del individuo.

En este contexto, hace pocas fechas, el máximo responsable de Google, Eric Schmidt, sugirió algo muy interesante que pasó desapercibido. Según Schmidt, es posible que muchos de los jóvenes que hoy en día comparten, sin importarles, todo tipo de información a través de la red en el futuro tengan que cambiar de identidad para escapar de un pasado digital lleno de juergas, errores, comentarios (¿privados?) entre ellos y actitudes políticamente incorrectas. A este respecto indicó que herramientas como Google podrían disponer ya de tanta información del usuario que al cruzar sus datos podría lograr un perfil tan perfecto que les ayudará a planificar sus vidas, conociendo sus gustos e intereses.

Muchas personas se muestran demasiado tranquilas respecto a los asuntos de privacidad, llegando a decir que en el futuro siempre pueden borrar su perfil en redes sociales. Se equivocan; esto no es suficiente. Puedes eliminar parte de tu rastro en la red pero no todo: agregadores, información almacenada o grabada en otros perfiles siempre quedará allí, sin que puedas hacer nada por evitarlo. La información intrascendente de un joven de veintitantos años puede ser extremadamente útil y cruel cuando éste, años después, sea un conocido empresario, incluso un político de prestigio. Salvaguardar nuestros datos es, en cierto modo, un seguro para nuestro futuro.

Alejandro Suárez Sánchez-Ocaña

CEO Ocio Networks

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s